Para ponerte las gafas primero deberás ponértelas delante
de tal modo que queden con las varillas (par de palos que salen de los extremos
de las gafas y que tienen la misma largada que ellas) arriba, pero sin que el
cristal (parte transparente de las gafas en que se supone que se debe ver a
través, y que está graduada) este en contacto con el objeto en que están
puestas. En segundo lugar tenemos que agarrar las varillas y desplegarlas, eso
lo hacemos al mismo tiempo que las alzamos.
La tercera parte puede resultar un poco más complicada
las primeras veces, ya que debemos encajar las varillas justo encima de las
orejas para que se aguanten, al mismo tiempo miraremos que no queden ni muy
arriba ni muy abajo, porque nos las tenemos que poner encima de la nariz por la
montura (parte de las gafas que está en el medio de ellas y de los dos vidrios,
tiene forma curvada para adaptarse mejor a la nariz y no hacerle daño).
Puede ser que no estén limpias, en este caso tendremos
que quitárnoslas haciendo el mismo procedimiento pero a la inversa, y luego,
con una prenda de ropa, frotar los cristales con cuidado, para no sacarlos de
puesto ni romperlos, y mirar a la luz para ver si aun están sucias o no. En el
caso de que ya no lo estén volveremos a repetir los 3 pasos que hemos dicho
anteriormente. Si continúan estando sucias volveremos a frotar hasta que ya no
lo estén.
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